Cada diciembre, el sur de Bogotá encuentra en el fútbol una excusa para reunirse. En el Parque Estadio Olaya Herrera, miles de aficionados se dan cita para vivir el Torneo del Olaya, uno de los campeonatos aficionados más antiguos y emblemáticos de la ciudad. Más que una competencia deportiva, el certamen se ha consolidado como un espacio donde se cruzan historia barrial, tradición obrera y sueños de profesionalización.
Lo que alguna vez fue un peladero terminó convertido en uno de los templos del fútbol capitalino. Por su gramilla han pasado figuras históricas del balompié colombiano y también jóvenes talentos que ven en este torneo una vitrina decisiva para sus carreras. No es casual que el Distrito lo haya reconocido como Evento de Interés Cultural, el Olaya es parte del patrimonio inmaterial de Bogotá.
Un barrio forjado entre trabajo y comunidad
El barrio Olaya Herrera fue fundado en 1925, en un sector que hoy hace parte de la localidad de Rafael Uribe Uribe. Su origen está ligado a la primera etapa de urbanización de terrenos, que antes pertenecían al municipio de Usme, en una época en la que grandes haciendas, como Santa Lucía, San Jorge o Quiroga, dominaban el paisaje.
En las zonas altas surgieron canteras y chircales, y con ellos los primeros asentamientos autoconstruidos que ampliaron el perímetro urbano de la Bogotá de comienzos del siglo XX.
El Olaya fue uno de varios barrios obreros creados entre las décadas de 1920 y 1940, junto a Santa Lucía, El Libertador, San Jorge, Marco Fidel Suárez y Centenario.
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Entre los años cincuenta y ochenta llegaron urbanizaciones estatales como el barrio Quiroga (1952); mientras que en 1961 se presentó una de las primeras invasiones urbanas de la ciudad, hoy conocida como el barrio Las Colinas. El nombre del Olaya rinde homenaje al expresidente Enrique Olaya Herrera (1880 – 1937), una figura especialmente querida por los sectores populares.
El fútbol como herencia popular
El fútbol llegó a Colombia a comienzos del siglo XX, impulsado por trabajadores británicos y estudiantes que regresaban de Europa. Su rápida apropiación por parte de las clases populares se explica por su sencillez: bastaba un potrero, una playa o un espacio libre para jugar. Así se fueron consolidando clubes aficionados en todo el país.
En Bogotá, ese proceso dio origen a equipos que hoy forman parte de la identidad deportiva de la ciudad. En mayo de 1935, un grupo de mujeres del naciente barrio Olaya creó el Club Deportivo de Basket Femenino Olaya. Años más tarde, la iniciativa se transformó en el Club Deportivo Olaya Herrera, aún vigente y uno de los más ganadores del Torneo Amistad del Sur, junto al Club Deportivo Centenario.
Del barrio a los micrófonos
Con el paso del tiempo, el entonces Hexagonal del Olaya fue ganando reconocimiento. La prensa escrita fue la primera en cubrir el torneo. A partir de 1961, la radio comenzó a transmitir los partidos en vivo desde su tercera edición. Aunque compartía protagonismo con el Octagonal del Tabora, el Olaya atraía mayor atención por la presencia ocasional de jugadores profesionales que se vinculaban a los equipos durante la temporada de fin de año.
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El día que jugó el “Pelé Blanco”
Uno de los capítulos más recordados del Torneo del Olaya ocurrió en 1972, cuando el serbio Dragoslav Šekularac, conocido como el “Pelé Blanco”, disputó el campeonato. Šekularac había sido elegido el mejor jugador del Mundial de Chile 1962 y llegó al fútbol colombiano en 1969 para jugar con Independiente Santa Fe, tras una exitosa carrera en el Estrella Roja de Belgrado.
Su participación en el Olaya fue posible gracias a la gestión de Daniel Torres, propietario del estudio fotográfico Fotorres, quien le propuso a Eduardo “El Tuso” Lemus conformar un equipo competitivo tras el título obtenido por Calzado Juvenil en 1971. A través de contactos con Millonarios, lograron fichar a Šekularac por 8.000 pesos para disputar cinco partidos, suma que podía ascender a 10.000 si el equipo llegaba a la final.
Tradición que resiste
Aunque el torneo enfrentó una disminución de público en 2017, la llegada de un patrocinador principal del sector de apuestas y el fortalecimiento del escenario han renovado el interés por el campeonato. Hoy, el Torneo del Olaya sigue siendo una plataforma clave para los nueve clubes que compiten cada año, un espacio de encuentro entre barrios vecinos y una muestra de cómo el deporte puede tejer comunidad.
*Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

