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  • Las emociones: una brújula interna que protege a niñas y niños

    Las emociones: una brújula interna que protege a niñas y niños

    Enseñarles a reconocer lo que sienten en su cuerpo es una herramienta fundamental para la prevención del abuso sexual infantil.

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.


    Cómo enseñar a niñas y niños a reconocer sus emociones como parte de su autoprotección

    Las emociones suelen ser las primeras en llegar cuando algo nos pasa. No esperan a que pensemos ni a que entendamos; simplemente se manifiestan en el cuerpo como un aviso urgente: “Esto me gusta, esto no”. Estas señales internas funcionan como un sistema de alerta que permite acercarse a lo que les hace bien (y promueve su bienestar) y alejarse de lo que puede ponerlos en riesgo. Por eso, enseñarles a los niños y las niñas a escucharlas es una herramienta clave de prevención del abuso.

    Las emociones no solo aparecen, también orientan. Cada una cumple una tarea específica en nuestro bienestar: la alegría impulsa a conectar, el miedo advierte, la incomodidad detiene, la tristeza pide cuidado y la rabia ayuda a poner límites. Aunque algunas se sientan más agradables que otras, todas tienen un propósito y funcionan como mensajes que el cuerpo envía para ayudarnos a actuar de manera segura. En el programa de prevención de abuso sexual infantil de la Fundación Tita de Visita, se le explica tanto a los a adultos cuidadores, en las formaciones, como a las niñas y niños, en las obras de títeres y los talleres de arte, que todas las emociones son necesarias, están diseñadas para acompañarnos durante toda la vida para ayudarnos a sobrevivir.

    Por lo anterior, es fundamental no reprimir las emociones, ni las agradables ni las desagradables, todas hacen parte de la naturaleza humana y son importantes en diferentes momentos y procesos de la vida. Los adultos cuidadores deberían aprender a no reprimir sus emociones y asegurarse de no promover que otros las repriman, especialmente las niñas y los niños. Lo que podemos aprender y enseñar es a gestionarlas, es decir, a identificarlas en el cuerpo, a nombrarlas, a expresarlas adecuadamente y, en el mejor de los casos, a utilizarlas a nuestro favor.

    Durante los primeros años de vida, niñas y niños aprenden sobre emociones observando a los adultos que los acompañan. Si usted nombra lo que siente, explica cómo reacciona su cuerpo ante ciertas situaciones y habla con naturalidad de sus estados emocionales, les ofrece un mapa para comprender los propios. Frases sencillas como “mi cuerpo está tenso porque estoy preocupado” o “mi corazón está más ligero porque me siento tranquilo” les muestran que lo emocional también se aprende.

    Reconocer las emociones en el cuerpo es una habilidad clave. A esto se le llama interocepción: la capacidad de identificar señales internas como la respiración acelerada, la tensión muscular o el impulso de alejarse de algo o alguien. Una niña que dice “mi estómago se aprieta cuando él se acerca” ya está activando su sistema de alerta. Cuando niñas y niños reconocen estas señales, pueden distinguir entre comodidad e incomodidad, entre seguridad y riesgo. Esa diferencia puede protegerlos y, en una situación de riesgo de abuso sexual, puede cambiarles la vida.

    El sistema de alerta emocional funciona como una sirena interna que suena cuando algo no se siente bien. En situaciones de riesgo, esta alarma puede ser la herramienta que impulse a una niña o un niño a buscar ayuda, alejarse o decir “NO”. Por eso es fundamental enseñarles a confiar en estas señales, sin minimizar lo que sienten ni restar importancia a su intuición. Un cuerpo que se siente incómodo está enviando un mensaje crucial.

    Recomendaciones para fortalecer el reconocimiento de las emociones y el sistema de alerta como herramientas de autoprotección:

    1. Hable del cuerpo y las emociones con naturalidad.
      Comente lo que siente y cómo lo reconoce: “Mi pecho está apretado porque estoy preocupado”. Esto abre la puerta para que ellos también lo hagan.
    2. Ayude a poner nombre a las emociones.
      “Parece que estás triste”, “Eso que sentiste se llama incomodidad”. Nombrar es comprender.
    3. Valide lo que sienten sin juicio.
      Evite frases como “no es para tanto”. Mejor diga: “Entiendo que te incomodó, cuéntame más”.
    4. Explique para qué sirven las emociones.
      El miedo protege, la rabia pone límites, la tristeza invita al cuidado. Saber esto reduce la vergüenza y aumenta la comprensión.
    5. Enseñe a diferenciar comodidad e incomodidad.
      “¿Tu cuerpo se siente tranquilo o quiere alejarse?” Ayuda a identificar el sistema de alerta.
    6. Modele cómo se regula una emoción.
      “Necesito respirar profundo para calmarme”. El ejemplo es la lección más poderosa.

    Fortalecer la educación emocional de niñas y niños no es un lujo educativo, es una herramienta de protección que los acompañará toda la vida. La inteligencia emocional es una habilidad fundamental para su futuro: les permitirá relacionarse mejor, tomar decisiones más conscientes, poner límites, reconocer riesgos y buscar apoyo cuando lo necesiten. Pero este camino no es solo para la infancia.

    Como adultos, también necesitamos desarrollar nuestra propia inteligencia emocional —muchos no crecimos con estas herramientas— porque no solo mejora nuestro bienestar, sino que nuestro ejemplo es una de las formas más poderosas de enseñanza. Cuando los niños y niñas ven que un adulto reconoce lo que siente, pone nombre a sus emociones y se regula con respeto, comprenden que ellos también pueden hacerlo. Enseñarles a escuchar su mundo interior es darles un mapa para navegar el exterior, una brújula que podrán usar en la familia, en la escuela, en su adolescencia y en su vida adulta. Las emociones hablan; la prevención empieza por escucharlas.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver este capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • Descubrir que su cuerpo es suyo: la base de la prevención del abuso

    Descubrir que su cuerpo es suyo: la base de la prevención del abuso

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.

    Enseñar a niñas y niños que su cuerpo les pertenece y que pueden proteger sus límites fortalece su seguridad, su confianza y su capacidad de pedir ayuda cuando la necesitan.

    Cada niña y cada niño habita un territorio único: su cuerpo. Un territorio que tiene fronteras, señales, puertas que se abren con permiso y espacios que solo les pertenecen a ellos. Cuando descubren que pueden decidir quién entra y cómo, empiezan a desarrollar una herramienta fundamental para su protección. Acompañar ese descubrimiento no exige discursos complejos; exige presencia, escucha y el gesto sencillo de mostrar que ese territorio merece respeto.

    Comprender que el cuerpo es un territorio propio es una de las bases más fuertes para la prevención del abuso sexual infantil. No porque niñas y niños deban vivir desconfiando, sino porque necesitan crecer con la tranquilidad de saber que tienen un límite, una voz y un derecho: el derecho a sentirse seguros. En la publicación «Por una justicia a la altura de la infancia» (Save the Children, 2023), alrededor del 80% de los casos de violencia sexual infantil son cometidos por personas conocidas por la víctima, lo que refuerza la importancia de enseñar estas herramientas desde la confianza y no desde el miedo.

    En el aula, en el parque o en la casa, esta comprensión empieza a tomar forma de maneras muy simples. Entre los cinco y los ocho años, niñas y niños descubren qué cosas son privadas, reconocen qué contacto les gusta y cuál no, y afinan esa sensibilidad silenciosa que les dice “esto se siente bien” o “esto no se siente bien”. Cuando una persona adulta les explica con calma que hay partes del cuerpo que nadie puede tocar sin permiso, o que hay momentos específicos en los que un adulto de confianza puede ayudarles (como en el baño o en una consulta médica), les está entregando una brújula para orientarse en situaciones que podrían confundirlos.

    La autonomía corporal no se enseña con discursos solemnes, sino con gestos que niñas y niños pueden sentir: cuando alguien pregunta antes de tocarlos, cuando un adulto no se molesta ante un “no quiero saludar de esa manera”, cuando se respeta su espacio, su ritmo, su voz. Estos actos cotidianos les dicen sin palabras: “tu cuerpo importa, tu incomodidad importa, tú importas”.


    A veces, las familias y docentes sienten temor de fomentar esta autonomía por miedo a que niñas y niños rechacen normas o interacciones afectivas. Pero ocurre lo contrario. Un niño que entiende sus propios límites aprende a respetar los de los demás. Una niña que reconoce cuándo algo no se siente bien será también más cuidadosa con quienes la rodean. La autonomía corporal no rompe vínculos: los vuelve más sanos.

    Además, es importante recordar que criar y acompañar no siempre es sencillo. Las rutinas, los afanes y las expectativas pueden hacernos pasar por alto señales pequeñas. No se trata de hacerlo perfecto, sino de estar lo suficientemente presentes para mostrarles que lo que sienten es válido y que pueden pedir ayuda sin miedo ni vergüenza.

    Recomendaciones para integrar la protección del cuerpo de manera natural y progresiva:

    1. Pida permiso antes de establecer contacto físico.
      No importa si es un abrazo, una caricia o un gesto cotidiano como ayudar a vestirse. Pedir permiso es enseñar respeto.
    2. Ofrezca alternativas para saludar.
      Permita que niñas y niños elijan cómo quieren saludar: abrazo, apretón de manos, puñito o un saludo a distancia. El acto de saludar es importante; la forma puede ser elegida con libertad.
    3. Reconozca su incomodidad sin minimizarla.
      Cuando note retraimiento o molestia, diga con calma: “parece que no te sentiste cómodo; gracias por mostrarlo”. Nombrar lo que sienten les ayuda a entenderse.
    4. Hable del cuerpo sin misterio ni miedo.
      Las conversaciones abiertas reducen el tabú y aumentan la confianza. Hablar de intimidad es un acto de cuidado.
    5. Valide sus decisiones sobre su cuerpo.
      Elegir su peinado, decidir dónde sentarse o preferir una prenda puede parecer menor, pero construye identidad y seguridad emocional.
    6. Enseñe que los límites también se cuidan hacia afuera.
      Cada persona tiene su propio cuerpo, su territorio personal, se debe aprender a cuidar la propia corporalidad y también la ajena. Esta comprensión fortalece la convivencia, la empatía y el respeto mutuo.

    La ética del cuidado nos recuerda que acompañar no es vigilar; es estar presentes, escuchar, sostener, permitir que niñas y niños crezcan con la convicción de que su voz tiene un lugar. Cuando descubren que su cuerpo es valioso y que merece respeto, no solo se protegen mejor: también se vuelven más capaces de cuidar el mundo que los rodea.

    Prevenir el abuso sexual infantil no es vivir a la defensiva. Es cultivar un ambiente donde niñas y niños crezcan con seguridad, claridad y libertad. Donde puedan confiar en los adultos que los acompañan. Donde la intuición se escucha, la incomodidad se respeta y la autonomía florece sin miedo.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver el primer capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • ¿Cómo se regula el uso de celulares en los colegios de Colombia? 

    ¿Cómo se regula el uso de celulares en los colegios de Colombia? 

    Estamos en un momento de la historia en el que la tecnología está presente en la mayoría del tiempo de nuestro día a día. El celular ya no es solo un teléfono: es cuaderno, biblioteca, sala de juegos, cámara, red social y, por supuesto, el principal medio para comunicarse. Por eso, cuando un celular llega a nuestra vida y abrimos la puerta del mundo digital debemos tener claro qué uso le daremos, pero sobre todo qué medidas tomaremos en familia para tener un uso responsable y seguro. 

    En Colombia, existen dos leyes recientes buscan que niñas, niños y adolescentes puedan usar la tecnología sin ponerse en riesgo y sin que esta afecte su aprendizaje, su bienestar emocional o sus relaciones, estas leyes se crearon para acompañar a madres, padres, cuidadores, profes, para que articuladamente puedan guiar a las chicas y chicos en su relación con el mundo digital. ¿De qué se tratan y qué establecen? ¡Te lo contamos!

    La Ley 2170 de 2021: el uso celulares en los colegios en Colombia

    Volviendo a nuestro tema, en Colombia existe la Ley 2170 de 2021, la cual se centra en el uso de celulares en los colegios, y es que en estos lugares las chicas y chicos pasan buena parte de su día, así que había que promover que los dispositivos tecnológicos que allí se usan sean para fortalecer los procesos de enseñanza, teniendo siempre claro que los colegios deben ser entornos seguros para las y los estudiantes. 

    Mira también: Consejos para usar redes sociales de forma responsable 

    Esta ley establece que la responsabilidad es compartida, y por eso el Ministerio de Educación debe dar orientaciones claras, las secretarías de educación deben hacer seguimiento, los colegios deben adaptar sus normas y las familias deben participar activamente en el proceso. 

    Uno de los puntos más importantes es que los colegios pueden regular el uso del celular, pero siempre poniendo en común las rutas que se van a tomar para hacerlo, así como los objetivos y las formas en las que madres, padres y estudiantes estarán vinculados, y para esto las reglas deben quedar claras en los manuales de convivencia, escuchando a la comunidad educativa y pensando siempre en el bienestar de las y los chicos.

    Es importante resaltar, que estas medidas siempre se deben tomar respetando “el derecho a la comunicación que establece la libre opción que tiene toda persona de establecer contacto con otras mediante el uso directo del lenguaje, la escritura o los símbolos, o por aplicación de las herramientas que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones”, indica la Ley

    Ley 2489 de 2025: ¿cómo proteger a las chicas y chicos en entornos digitales?

    Una medida que complementa la anterior, es la Ley 2489 de 2025, la cual no solo habla del uso del celular en los colegios, sino que aborda lo relacionado con el mundo digital y la protección de las chicas y chicos allí. Es importante mencionar, que dentro de la Ley se reconoce el internet como una herramienta para aprender, expresarse, crear y participar, pero también donde existen riesgos reales que no se pueden ignorar.

    Esta ley introduce el concepto de entornos digitales sanos y seguros, es decir, espacios en donde las chicas y chicos no estén expuestos a violencia, acoso, explotación, engaños, contenidos inapropiados o presiones que afecten su bienestar físico y emocional. De hecho, se pone sobre la mesa que los derechos de niñas, niños y adolescentes también existen en internet, por eso allí tienen derecho a la privacidad, a la libre expresión, a la información, a no ser discriminados y a desarrollarse de manera integral.

    Para que esto ocurra, la ley establece obligaciones, por ejemplo, el Gobierno debe crear políticas de protección y educación digital; las empresas tecnológicas deben diseñar plataformas más seguras; los colegios deben enseñar temas como ciudadanía digital, manejo de emociones en línea, prevención del ciberacoso y hábitos saludables frente a las pantallas; y las familias deben acompañar, orientar y guiar a las chicas y chicos en su exploración y apropiación de los entornos digitales, esto incluye hablar sobre riesgos, establecer reglas claras, escuchar sin juzgar y estar atentos a las señales de alerta.

    Mira también: ¿Cómo usar las nuevas tecnologías? 

    Hay que decir que la Ley 2489 promueve talleres y capacitaciones para familias, reconociendo que este es un tema del que todos aún estamos aprendiendo y también poniendo como base que acompañar significa generar confianza para que hijas e hijos puedan contar lo que les pasa en el mundo digital.

    Por otro lado, estas leyes son a su vez un recordatorio de la importancia que hay de hablar de internet, redes sociales y privacidad, tanto en la casa, como en los colegios, partiendo de que lo digital también puede ser una herramienta valiosa si se usa teniendo el cuidado con los demás y el autocuidado como base.

    ¿Qué han hecho otros países respecto al uso de celulares en menores de edad?

    No solo en Colombia se han tomado decisiones frente al uso de celulares o del acceso al mundo digital de las chicas y chicos. En Francia se estableció recientemente que las y los menores de 15 años no podrán tener redes sociales como TikTok, Instagram o Snapchat. Además, se volvió a reforzar la regla de no usar celulares en los colegios durante la jornada escolar. Por otro lado, en Australia se decidió que las redes sociales no podrán ser usadas por menores de 16 años, y las cuentas que ya existían deberán cerrarse, y serán las empresas las responsables de hacer cumplir la norma. 

    En ambos casos la razón principal fue el impacto que las redes estaban teniendo en la vida diaria de chicos y chicas: menos sueño, menos contacto con la vida real, más ansiedad, más exposición a contenidos violentos o dañinos y más casos de acoso en línea.

    Adicionalmente, en países como España, Dinamarca, Noruega y Reino Unido están discutiendo leyes similares, algunos proponen que las redes solo se usen con permiso de mamás y papás, otros hablan de límites de edad o de horarios, y otros exigen a las plataformas que protejan mejor a las y los menores.

    Esta conversación aún tiene mucho por abordar, sobre todo en estas épocas en las que el contexto hace que sigamos promoviendo e insistiendo por la protección de las chicas y chicos, quienes además hacen parte de una generación que ha crecido en paralelo con el fortalecimiento y popularización del mundo digital y sus dinámicas. Por esto, te invitamos a seguir este diálogo para que juntos conozcamos más sobre lo que en familia se está haciendo para promover un uso seguro de estas herramientas.

    En este capítulo de Mundos Cercanos te dejamos algunas ideas de lo que las chicas y los chicos piensan de forma genuina y auténtica sobre las redes sociales, aquí ellas y ellos hablan sin libretos y sin adultos sobre lo que piensan de los entornos digitales. Nos puedes dejar tus comentarios en nuestras redes sociales, donde nos encuentras como @eurekatucanal.

  • Regreso a clases sin estrés: tips para madres, padres y cuidadores

    Regreso a clases sin estrés: tips para madres, padres y cuidadores



    Después de las vacaciones, de días sin horarios, sin uniformes, sin ver a los compañeros y sin recibir clases, regresar al colegio puede causar emociones como nervios, pereza e inclusive un poco de ansiedad; pero con una buena preparación puede convertirse en una experiencia positiva y motivadora.


    En eureka, tu canal compartimos algunos tips prácticos para que niñas, niños y jóvenes vuelvan a clases con seguridad, tranquilidad y ganas de aprender.


    🎒También te puede interesar: ¿Cómo crear buenos hábitos en niñas y niños?


    Tips para ayudar a niñas y niños con el regreso a clases

    Retomar la rutina y los horarios de forma gradual


    Durante las vacaciones los horarios suelen ser más flexibles. Por eso, es importante comenzar unos días antes a ajustar los tiempos de sueño, comidas y actividades. Acostumbrarlos de nuevo a dormir y levantarse más temprano ayudará al cuerpo y a la mente a adaptarse de forma gradual.

    Habla con ellos y cuéntales historias de cuando ibas al colegio
    El momento en el que conociste un nuevo amigo o amiga, el profe que te cambió la vida, un libro genial que leíste en clase… estas historias basadas en tu experiencia pueden animarles a vivir sus propias aventuras, conocer personas y descubrir grandes historias.

    Prepara los materiales con anticipación

    Revisa cuáles son los útiles escolares, los uniformes y todo lo que se necesita para retomar las clases. Contagia a las niñas y los niños el entusiasmo por tener lápices nuevos y sobre todo por todas las cosas que van a a aprender y con la nueva información con la que van a llenar sus nuevos cuadernos. Haz de la preparación de estos materiales una responsabilidad que les genere deseo de ir al colegio.

    Refuerza temas que vieron el año pasado
    Puedes hacer, de manera divertida, algunas trivias sobre los temas que vieron el año pasado en clase, hazlo usando juegos de preguntas para que se refresquen esos temas en la memoria de los estudiantes y así puedan regresar al colegio con confianza en sus conocimientos y con ganas de aprender más.

    Habla para conocer sus emociones
    Si ves que el niño o la niña no tienen un verdadero deseo de regresar a clases, pregúntale por qué y permítele ser honesto, puede que esté pasando por alguna situación con sus compañeros que desconozcas y que le genere incomodidad. Brindar espacios seguros genera una buena comunicación que puede llegar a resoluciones que le sirvan para toda la vida.

    🎒También te pueden interesar estos tips para conectar cuerpo y mente

    El regreso al colegio no tiene por qué ser complicado o traumático, con organización, apoyo emocional y la actitud correcta, niñas, niños y jóvenes pueden volver a clases con confianza y motivación. Cada nuevo año escolar es una oportunidad para aprender, crecer y disfrutar del camino, así que acompáñanos desde el inicio en este viaje mostrándoles que a ti también te emociona emprender un nuevo recorrido académico con ellos.

    En eureka queremos ser parte de este nuevo capítulo también y por eso te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales, a contarnos cuáles son tus dudas y cómo podemos apoyar los aprendizajes de las chicas y los chicos. Encuéntranos como eureka, tu canal.

  • Audiencias Capital: la niñez que transforma la televisión en eureka

    Audiencias Capital: la niñez que transforma la televisión en eureka

    Este sábado 6 de septiembre de 2025, Audiencias Capital pondrá en el centro de la conversación clave: la infancia no es solo futuro, también es presente. En este nuevo capítulo se analizará cómo niños, niñas y adolescentes de Bogotá ejercen su derecho a participar desde ahora, sin esperar a la mayoría de edad. 

    Durante años se ha repetido que los niños y las niñas son «el futuro». Sin embargo, esta idea puede resultar engañosa, al pensar solo en lo que vendrá, se aplaza su presente y se invisibiliza su rol como ciudadanos plenos. 

    Te puede interesar: De frente y con mente un videocast de eureka

    El eje de la conversación será el canal eureka, pionero en el país por abrir la televisión pública a la voz de los más jóvenes. En eureka, los niños, niñas y adolescentes no se limitan a ser espectadores. Allí son consejeros, productores y protagonistas de contenidos que reflejan sus intereses, inquietudes y formas de ver el mundo. De esta manera, no solo consumen programación, sino que también ayudan a transformarla.

    Para comprender cómo se construye una televisión con ellos, desde ellos y para ellos, la invitada especial de esta emisión será Giselle Geney, productora de participación de eureka. Su experiencia permitirá entender de qué manera se diseñan espacios de corresponsabilidad, en los que los más jóvenes influyen directamente en las narrativas y decisiones de un canal creado para las infancias.

    Con este capítulo, Audiencias Capital busca insistir en que los medios de comunicación pueden y deben abrir puertas a la ciudadanía infantil y juvenil, reconociendo que su aporte no es promesa futura, sino presente transformador.

     *Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.