Signos en red

Autor: Laura Natali Cano Murillo

  • La historia de Totó la Momposina para niñas y niños 

    La historia de Totó la Momposina para niñas y niños 

    Antes de que el mundo la conociera como Totó la Momposina, era una niña llamada Sonia Bazanta Vides que corría por las calles calientes de Talaigua Nuevo, un pueblo cercano a Mompox, junto al río Magdalena. Allí, donde el agua marcaba el ritmo de la vida y las noches siempre tenían música, comenzó una historia que muchos años después haría parte de la memoria de Colombia.

    Sonia nació en una familia donde todo giraba alrededor de los tambores, los cantos y el baile. Su papá, Daniel Bazanta, era tamborero y zapatero; su mamá, Libia Vides, cantaba y bailaba en las fiestas tradicionales del Caribe. En su casa nunca hacía falta música, siempre había alguien golpeando una tambora, ensayando un coro o recordando canciones antiguas.

    Cuando Sonia era muy pequeña, a todo lo que veía a su alrededor le decía “totó”, y fue ahí cuando su familia comenzó a llamarla así de cariño, (nadie imaginaba que ese apodo terminaría recorriendo el mundo entero). Luego, ella misma contaba, que una cantante haitiana llamada Totó Bissanthe le dijo que totó significaba persona pequeña, pero de corazón grande.

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    Su infancia también tuvo momentos difíciles, cuando la violencia llegó a varias regiones del país, la familia tuvo que abandonar su tierra. Primero viajaron a Barrancabermeja, luego a Villavicencio y finalmente llegaron a Bogotá, para ellos fue un cambio enorme, pues dejaron atrás el calor del Caribe y la vida tranquila junto al río.

    Pero en la capital pasó algo muy lindo, su casa se convirtió en un lugar de encuentro para músicos caribeños que llegaban a Bogotá. Allí se reunían gaiteros, tamboreros y cantadores a tocar durante horas. Además, su mamá organizó un grupo de danza para sus hijas, y Totó empezó a cantar en las presentaciones. Muy pronto descubrieron que tenía una voz distinta, fuerte y llena de carácter, pero no solo eso, cuando cantaba, parecía contar historias completas con el cuerpo, las manos y la mirada.

    Mientras crecía, Totó comenzó a viajar por pueblos de la costa Caribe buscando canciones antiguas y ritmos tradicionales, iba a lugares donde todavía se conservaban bailes y cantos que casi nadie conocía fuera de las comunidades, escuchaba a las cantadoras mayores, hablaba con pescadores y aprendía de los tamboreros viejos. Justamente, así nacieron muchas de las canciones que después harían famosa su música.

    ‘La candela viva’, por ejemplo, era una canción tradicional que hablaba de un incendio ocurrido años atrás en un pueblo del Caribe. Totó la interpretó con tanta fuerza que terminó convirtiéndose en una de las canciones más reconocidas de Colombia. ‘El pescador’, por su parte, contaba la vida sencilla de quienes trabajan cada día en el río, madrugando para buscar alimento entre las aguas, de hecho Totó entendía muy bien todo esto, pues había crecido viendo a los pescadores del Magdalena y escuchando sus relatos.

    El despegue de la música de Totó la Momposina

    Durante los años setenta, su música llegó a Europa y fue la sensación, pues muchas personas allá jamás habían escuchado una cumbia tradicional colombiana. Totó aparecía con vestidos coloridos, acompañada por músicos y bailarines que hacían muy llamativas sus presentaciones. Además, viajó a Francia y estudió historia de la danza en la Sorbona, también fue a Cuba para conocer más sobre los ritmos del Caribe y el bolero, y en Colombia estudió en el conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá.

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    También fue en esos años conoció al escritor Gabriel García Márquez, los dos compartían un amor profundo por el Caribe colombiano, y su relación fue tan especial que cuando Gabo ganó el Premio Nobel de Literatura en 1982, pidió que fuera Totó quien representara a Colombia musicalmente en la celebración en Estocolmo, Suecia, y así ocurrió.

    Con el paso del tiempo, Totó se convirtió en una de las artistas colombianas más importantes del mundo. Grabó discos, viajó por muchos países, pero nunca dejó atrás sus raíces, nunca dejó de hablar de los pueblos del Caribe, de las cantadoras, de los pescadores y de las tradiciones que había aprendido desde niña, todo esto también la convirtió en una guardiana de la memoria del país.

    El 19 de mayo de 2026, Totó la Momposina murió a los 85 años, pero las personas como Totó nunca dejan de estar presentes, pues ella seguirá viviendo en las canciones que las familias cantan, en los tambores que suenan en los pueblos del Caribe y en cada niño o niña que descubre por primera vez la alegría de una cumbia.

    Totó nos dejó una gran enseñanza: estar orgullosos de nuestras raíces, y esto es algo que también lo deja muy claro Marlon, uno de los protagonistas de SOY.

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  • ¿Se acerca el fin de las redes sociales libres para menores? Así legisla Latinoamérica

    ¿Se acerca el fin de las redes sociales libres para menores? Así legisla Latinoamérica

    TikTok, Instagram y YouTube ya forman parte de la vida cotidiana de millones de niñas, niños y adolescentes en Latinoamérica. Pero mientras el acceso crece cada vez a edades más tempranas, también aumenta la preocupación por los riesgos digitales, el ciberacoso, la explotación y el impacto en la salud mental.

    De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 63,9% de los hogares en Colombia cuenta con conexión a internet, una cifra que refleja el crecimiento sostenido de la conectividad en el país.

    Este avance tecnológico ha transformado la manera en que niñas, niños y adolescentes estudian, se relacionan y consumen contenidos. Sin embargo, también ha abierto una discusión cada vez más amplia sobre los riesgos digitales y el papel que deben asumir las familias, las instituciones educativas, las empresas tecnológicas y los gobiernos para garantizar espacios digitales más seguros.

    Según el estudio Infancia y Medios Audiovisuales, Consumo, Mediación Parental y Apropiación, publicado en 2024 por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), el celular ya es el dispositivo más usado por niñas, niños y adolescentes en Colombia. La investigación, que consultó a más de 2.600 hogares e instituciones educativas, reveló que los menores pasan en promedio 8,9 horas diarias frente a las pantallas entre semana. Además, el 61 % ya tiene celular propio, una cifra que sube al 81 % entre adolescentes de 14 a 17 años. El informe también advierte que el acompañamiento de mamá y papá disminuye con la edad: mientras el 68 % de las niñas y niños navega con supervisión directa, en la adolescencia ese apoyo cae al 34 %. A esto se suma que el 40 % de los menores ya tiene redes sociales, siendo YouTube la plataforma más usada, mientras TikTok sigue teniendo fuerza entre los adolescentes.

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    Ante ese panorama, varios países de la región comenzaron a debatir nuevas leyes para regular el uso de redes sociales en menores de edad. Algunas iniciativas se enfocan en la verificación de edad, otras en la protección de datos personales y varias apuntan directamente a la responsabilidad de las empresas tecnológicas sobre los contenidos que circulan en sus plataformas. Sin embargo, vale la pena preguntarse, si la legislación está siendo efectiva y si está respondiendo a los retos que implica este tema.

    Es por esto, que desde eureka revisamos algunas de las decisiones que ya comenzaron a implementarse en distintos países de nuestra región, así como los debates que avanzan actualmente en Colombia sobre la protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales.

    Una mirada al uso de redes sociales en menores de edad en Latinoamérica

    Al revisar sobre lo que se ha legislado para regular el uso de redes sociales en chicas y chicos, aparecen casos como en Australia, donde se ha prohibido el uso de redes sociales en personas menores de 16 años, o como el de Francia, donde se aprobó una ley que prohíbe el acceso de los menores de 15 años a las redes sociales y restringe el uso de celulares en los colegios. Pero, ¿qué está sucediendo en Latinoamérica?

    Uno de los casos más recientes en la región es el de Brasil, que puso en marcha una nueva legislación enfocada en la protección de menores dentro de entornos digitales. La norma, conocida popularmente como “Ley Felca”, empezó a aplicarse en 2026 y actualiza las reglas del Estatuto del Niño y del Adolescente para adaptarlas al mundo de redes sociales, videojuegos y plataformas online.

    Entre los cambios más importantes aparece la obligación de verificar la edad de los usuarios mediante mecanismos más sólidos, asimismo, las plataformas también deberán ofrecer herramientas de supervisión para responsables legales cuando las cuentas pertenezcan a menores de 16 años.

    Otro punto clave tiene que ver con el contenido dirigido a menores, pues la legislación endurece las reglas frente a publicaciones que involucren sexualización infantil, explotación digital, violencia o situaciones de ciberacoso. Además, las empresas deberán implementar medidas para reducir riesgos asociados con el uso excesivo de plataformas y dinámicas adictivas. La discusión tomó fuerza en Brasil después de que el creador de contenido Felipe Bressanim Pereira denunciara públicamente casos de exposición y sexualización de menores en redes sociales.

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    En México, la conversación ha avanzado principalmente alrededor de la protección de datos personales, y aunque el país todavía no cuenta con una ley específica sobre redes sociales y menores, en 2025 entró en vigencia una nueva versión de la Ley Federal de Protección de Datos Personales.

    La actualización introdujo reglas más estrictas para empresas y plataformas que manejan información de usuarios y obliga a revisar cómo se recopilan los datos, qué tipo de permisos existen para utilizarlos y qué mecanismos tienen las personas para acceder, modificar o eliminar su información. Adicionalmente, se insiste en que las compañías deberán fortalecer sus medidas de seguridad digital, actualizar políticas de privacidad y ofrecer mayor claridad sobre el uso de los datos personales.

    En Argentina, hoy existen normas relacionadas con protección de datos y derechos de la niñez, pero todavía no hay una ley que organice de manera clara todo lo relacionado con el acceso de niños y adolescentes a plataformas digitales.

    Por eso, en 2026 llegó al Congreso un proyecto que plantea que menores de 13 años no puedan abrir cuentas en redes sociales, salvo casos muy específicos. Entre los 14 y los 16 años, el ingreso necesitaría autorización de los adultos responsables, y después de esa edad el uso sería más libre.

    En Chile la discusión va por una línea parecida; allí un grupo de senadores presentó una propuesta para restringir el acceso a redes sociales a menores de 16 años y exigir más controles a las plataformas digitales. Detrás del proyecto hay una premisa relevante y es el tiempo que niñas, niños y adolescentes pasan conectados y cómo eso empieza a influir en su descanso, su concentración, su autoestima y sus relaciones personales.

    Ante esto, una de las medidas que propone el proyecto chileno es que las plataformas tengan que verificar la edad de sus usuarios y eliminar cuentas pertenecientes a menores de 16 años, además, contempla sanciones económicas para las empresas que no cumplan con esos controles.

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    ¿Cómo se está legislando en Colombia el uso de redes sociales en menores de edad?

    En Colombia, la conversación sobre el impacto de las redes sociales y las plataformas digitales en niñas, niños y adolescentes ha llegado a instancias como el Congreso de la República, los ministerios y las autoridades educativas y tecnológicas. Uno de los logros que se han dado en el país fue la aprobación de la Ley 2489 de 2025, una norma que busca promover entornos digitales sanos y seguros para niñas, niños y adolescentes.

    En nuestro país, como ocurre en muchos de América Latina, las niñas y niños están entrando cada vez más jóvenes al mundo digital. De hecho, durante el mes de mayo de 2026 la Oficina de Estrategia y Datos de UNICEF, Innocenti, ECPAT International y la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) encontraron que “uno de cada cinco adolescentes usuarios de internet en Colombia (21%) sufrió alguna forma de abuso o explotación sexual facilitados por la tecnología en un solo año, lo que equivale a cerca de 860.000 niñas, niños y adolescentes entre 12 y 17 años”.

    Es necesario mencionar que la ley colombiana no establece una edad mínima obligatoria para usar redes sociales ni bloquea el acceso de menores a plataformas digitales, argumentando que se reconoce que internet también hace parte de la vida educativa y social de las chicas y chicos. Por eso, en el artículo 3 de la ley, se puntualiza que uno de los objetivos es “no restringir indebidamente la provisión de servicios digitales ni limitar la innovación que pueda fomentar un entorno digital seguro y beneficioso para los niños”.

    Según este mismo apartado de la ley, una de sus bases es la corresponsabilidad, es decir, que el cuidado de los menores en internet no queda únicamente en manos de las madres y padres, y por eso se plantea que también deben asumir responsabilidades el Estado, los colegios, las empresas tecnológicas, las plataformas digitales, las organizaciones sociales e incluso los medios de comunicación. El texto insiste en que las niñas, niños y adolescentes tienen derechos dentro del entorno digital, entre ellos el derecho a la privacidad, a la educación digital, a la participación, a la libre expresión y al acceso seguro a la tecnología.

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    Asimismo, se estableció que los colegios deberán incorporar contenidos de ciudadanía digital, privacidad, seguridad en línea y hábitos saludables de uso tecnológico dentro de sus procesos educativos. A esto se suma que se debe crear un Comité Nacional de Tecnología, Niñez y Adolescencia, una instancia que liderará el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y tendrá que reunir entidades del Gobierno, autoridades educativas, organismos de protección infantil, expertos en salud mental, representantes de la industria tecnológica, organizaciones sociales y voceros estudiantiles.

    También se plantea que empresas como Meta o TikTok deberán entregar informes anuales sobre el uso que hacen los menores de edad de sus servicios en Colombia. Con esos datos, el Gobierno busca entender mejor cuánto tiempo pasan conectados las chicas y chicos, qué tipo de contenidos consumen, cuáles son los riesgos más frecuentes y cómo están funcionando las herramientas de seguridad y protección dentro de las plataformas.

    Por otro lado, desde el Congreso también comenzaron a surgir otras propuestas, como un proyecto de ley presentado en febrero de 2026 para regular el uso de redes sociales en menores de 14 años, la iniciativa propone exigir verificación de edad en plataformas digitales, eliminar cuentas de menores sin autorización de sus padres y fortalecer las herramientas de control parental.

    ¿En qué queda la conversación?

    Estos casos nos demuestran que aunque en Latinoamérica ya comenzaron a aparecer leyes, proyectos y debates para regular el uso de redes sociales en menores de edad, la región todavía avanza de forma fragmentada frente a una situación que crece mucho más rápido que las decisiones políticas. Mientras algunos países europeos ya tomaron medidas concretas sobre verificación de edad, acceso a plataformas y límites para adolescentes, en América Latina gran parte de las iniciativas siguen en discusión o en etapas tempranas de implementación, por eso vale la pena preguntarse si los Estados, las empresas tecnológicas, los colegios y las familias están actuando con la suficiente rapidez para proteger a las chicas y chicos que navegan en internet.

    Vale la pena señalar, que casos como los de Brasil y Colombia muestran algunos avances importantes, pero todavía persisten vacíos en la aplicación real de las normas, los mecanismos de control y la capacidad de hacer seguimiento efectivo dentro de las plataformas digitales, y mientras las leyes avanzan, cada día más menores crean cuentas, consumen contenidos y enfrentan riesgos en el entorno digital.

    Esta es una conversación que sigue sobre la mesa y por eso desde eureka la ampliaremos desde diversos ejes. ¿Qué te gustaría saber sobre este tema? Déjanos saber a través de nuestras redes sociales, donde nos encuentras como @eurekatucanal en Facebook, TikTok, Instagram y YouTube.

  • Tres nuevas series llegan a eureka en este mes de mayo

    Tres nuevas series llegan a eureka en este mes de mayo

    Mayo ha estado lleno de sorpresas y todavía hay más, porque a eureka, Tu Canal llegan tres estrenos que invitan a imaginar y descubrir. Lo mejor es que son historias para disfrutar en familia, hacer parche y compartir.

    Durante este mes podrás encontrarte con personajes y relatos que hablan de la imaginación, la empatía y la conexión con el entorno. Son producciones pensadas para ver juntos y conversar después de cada capítulo. Desde misterios cotidianos contados por niños y niñas, hasta historias sobre aves urbanas y recorridos por paisajes naturales llenos de memoria, estos estrenos seguro te van a gustar.

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    Entre dos mundos

    Entre Dos Mundos es una serie animada de cinco capítulos independientes donde distintos niños y niñas recuerdan anécdotas en las que la imaginación y la intuición ayudan a entender el mundo. Cada episodio sigue a una niña o niño de entre 7 y 10 años que intenta resolver un misterio cotidiano desde su propia lógica y creatividad.

    eureka, Tu Canal: 16, 17, 18, 23 y 24 de mayo a las 11:00 am
    Canal Capital: en maratón el 24 de mayo a las 6:30 a.m.

    Un pájaro más

    Un Pájaro Más cuenta la historia de Raquelita, una torcaza común que, después de sufrir un accidente en la ciudad, encuentra refugio en la ventana de Tomás, un niño sensible que decide cuidarla respetando su espacio. A través de este encuentro, ambos transforman su manera de mirar el entorno. La serie, además, habla de la empatía, la diferencia y la belleza que muchas veces pasa desapercibida en medio de la rutina diaria.

    eureka, Tu Canal: Del 25 al 29 de mayo a las 11:00 a.m.
    Canal Capital: 29 de mayo a las 7:30 a.m.

    👉 Si te gustan los animales, te encantará Lero Lero Animalero

    Viaje al páramo del meridiano

    Esta producción sigue el recorrido de dos jóvenes que ascienden hacia el Páramo del Meridiano mientras descubren historias, recuerdos y saberes relacionados con el agua y el territorio. La serie invita a conectarse con la naturaleza, escuchar las voces de las comunidades y entender la importancia de cuidar aquello que hace parte de nuestra memoria y nuestro entorno.

    eureka, Tu Canal: 24 de mayo a las 8:30 p.m.

    Ya sabes, conéctate con eureka, Tu Canal y no te pierdas estos estrenos con los que seguro harás match. Cuéntanos cuál fue tu favorito en nuestras redes sociales, nos encuentras en Facebook, Instagram, Youtube y TikTok como @eurekatucanal

  • Un Río de Preguntas recibe dos nominaciones en importantes festivales internacionales 

    Un Río de Preguntas recibe dos nominaciones en importantes festivales internacionales 

    Tenemos muy buenas noticias: la serie Un río de preguntas fue nominada en dos de los festivales de animación más reconocidos del mundo, Cartoons on the Bay (organizado por la RAI, la empresa pública nacional de radio y televisión de Italia) y Chilemonos (festival calificador a los Premios Óscar), espacios donde llamó la atención por su trabajo visual, pero también por los temas que aborda y la manera en que lo hace.

    Y es que Un Río de Preguntas habla de temas que muchas veces son difíciles de conversar en casa, como el cuidado del cuerpo, las emociones, los secretos, la autoestima y la importancia de aprender a decir “no”, todo desde un lenguaje sencillo y cercano.

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    Los protagonistas son Valeria y Leonardo, dos mellizos que, junto a su perro Río, viven situaciones cotidianas que abren conversaciones importantes dentro de la familia para reconocer emociones, poner límites y buscar adultos de confianza cuando algo no está bien, todo esto con un objetivo: la prevención de abuso sexual en menores de edad.

    Justamente, uno de los puntos más valiosos de la serie es que también les habla a los adultos; a mamás, papás, cuidadores y profesores que muchas veces no saben cómo empezar este tipo de conversaciones; es por esto que la producción busca crear espacios donde las niñas y niños se sientan escuchados y seguros para hablar. Es importante resaltar, que además de los diez capítulos, el proyecto incluye guías pedagógicas y contenidos para familias y educadores, pensados para seguir conversando después de cada episodio.

    🐶 Lee también: Qué hacer en situaciones de riesgo en tres pasos: decir NO, alejarse y contar

    No podemos dejar de felicitar a Marañacos, la casa productora detrás de esta serie, así como a la Alcaldía Mayor de Bogotá, quienes a través del programa Gente Convergente de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte impulsaron la creación de Un río de preguntas, y por supuesto, a todo el equipo de eureka que también lo hicieron posible.

    Recuerda que puedes encontrar esta serie en nuestro canal de YouTube o en nuestra página web: www.eurekatucanal.com. Adicionalmente, puedes encontrar otros contenidos relacionados con este tema en nuestras redes sociales, nos encuentras en Facebook, TikTok, Instagram y YouTube como @eurekatucanal

  • Hantavirus: lo que las familias deben saber 

    Hantavirus: lo que las familias deben saber 

    En las últimas semanas el hantavirus se ha convertido en uno de esos temas que aparecen en noticias, conversaciones familiares y redes sociales. Todo comenzó tras la emergencia sanitaria reportada en el crucero MV Hondius, donde varias personas presentaron síntomas asociados a esta enfermedad y se registraron fallecimientos. Desde entonces, muchas mamás, papás y cuidadores se han preguntado si existe algún riesgo para Colombia y qué tan preocupante es la situación.

    Frente a esto, el Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Salud (INS) aclararon que en Colombia no se han confirmado casos de hantavirus y, por ahora, el riesgo sigue siendo bajo. Las autoridades explicaron que sí están haciendo seguimiento constante al tema y monitoreando lo que ocurre a nivel internacional, pero insistieron en que actualmente no existe una alerta sanitaria en el país relacionada con este virus.

    El hantavirus hace parte de un grupo de virus que se transmite principalmente por contacto con partículas contaminadas provenientes de roedores silvestres infectados, estas partículas pueden encontrarse en la orina, las heces o la saliva de los animales y llegar al aire, especialmente en lugares cerrados, bodegas, cuartos poco ventilados o espacios que llevan mucho tiempo sin limpiarse.

    Aunque es una enfermedad poco frecuente, sí puede llegar a ser grave y los síntomas suelen empezar como una gripa: fiebre, cansancio, dolor muscular y malestar general. En algunos casos puede avanzar y provocar dificultad respiratoria, por eso, las autoridades recomiendan consultar al médico si una persona presenta síntomas respiratorios o fiebre.

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    Se ha recomendado mantener hábitos de limpieza y cuidado del hogar, así mantener los espacios ventilados. En casa ayuda mucho evitar acumulación de basura o alimentos destapados, limpiar depósitos y bodegas con frecuencia. También vale la pena reforzar hábitos sencillos como lavarse las manos después de jugar al aire libre o antes de comer.

    Glosario para mamás y papás: pandemia, endemia, epidemia y brote

    Cada vez que surge una alerta sanitaria es normal empezar a escuchar términos como “pandemia”, “epidemia”, “endemia” o “brote”. Muchas veces los vemos en titulares o conversaciones, pero no siempre tenemos claro qué significa cada uno y eso puede generar más confusión o preocupación de la necesaria.

    Entender estas palabras ayuda muchísimo a hablar del tema en familia de manera tranquila y clara, especialmente con niñas, niños y adolescentes que suelen hacer preguntas cuando escuchan noticias relacionadas con enfermedades. Por eso aquí te contamos, de forma sencilla qué significa cada concepto.

    ¿Qué es una pandemia?

    Una pandemia ocurre cuando una enfermedad nueva logra expandirse por muchos países y continentes al mismo tiempo, afectando a una gran cantidad de personas. Es decir, deja de ser un problema local y se convierte en una situación global.

    El ejemplo más cercano para todos fue el COVID-19, pues durante esos años vimos cómo prácticamente todo el mundo tuvo casos al mismo tiempo y cómo cambiaron muchas rutinas de la vida diaria. Las pandemias suelen requerir medidas internacionales porque el impacto ocurre de manera simultánea en muchos lugares.

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    ¿Qué es una endemia?

    La endemia ocurre cuando una enfermedad está presente de manera habitual en una región específica o dentro de una población determinada. Eso no significa necesariamente que exista una emergencia, sino que esa enfermedad hace parte de la realidad frecuente de ese lugar.

    Hay enfermedades que aparecen constantemente en ciertas zonas tropicales o durante épocas específicas del año. Algunas permanecen relativamente controladas y otras pueden aumentar dependiendo de factores como el clima, las condiciones de vida o el acceso a vacunación y atención médica.

    Los expertos clasifican las endemias según la intensidad con la que se transmite una enfermedad.

    La endemia hipoendémica tiene una transmisión baja y poco impacto en la población; la mesoendémica aparece en comunidades pequeñas y puede variar en intensidad; la hiperendémica tiene una transmisión persistente durante ciertos periodos y puede afectar a muchas personas; y la holoendémica es la de mayor intensidad, con transmisión constante y amplia distribución geográfica.

    ¿Qué es una epidemia?

    Una epidemia sucede cuando el número de casos de una enfermedad aumenta más de lo esperado en una comunidad o región durante un tiempo determinado. Es decir, aparecen muchos más casos de los que normalmente se verían.

    Las epidemias pueden ocurrir por distintas razones: baja vacunación, cambios climáticos, dificultades en el acceso a servicios de salud o incluso situaciones de emergencia humanitaria. Algunas logran controlarse rápido y otras pueden crecer si no se toman medidas a tiempo.

    ¿Qué es un brote?

    Un brote es la aparición repentina de varios casos de una enfermedad en un lugar específico y durante un periodo corto. Generalmente ocurre en espacios más pequeños o localizados, como un colegio, un barrio, una empresa o una comunidad concreta.

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    Muchos brotes pueden controlarse rápidamente cuando se identifica qué los originó y se toman medidas oportunas. Por ejemplo, algunas intoxicaciones alimentarias o casos de enfermedades contagiosas dentro de los colegios suelen considerarse brotes.

    Cuando aparecen noticias sobre enfermedades es normal sentir preocupación, especialmente cuando se trata de virus desconocidos o situaciones internacionales. Pero más allá de alarmarse, lo más importante sigue siendo informarse bien, acudir a fuentes confiables y mantener hábitos básicos de prevención.

    Recuerda que cuidarte también es velar por la salud mental, verificar la información que encuentras en redes sociales o medios de comunicación antes de generar alarmas o compartir, es parte de proteger a tu familia y a las personas que te rodean. Por eso te invitamos a ver este capítulo de De Frente y con Mente en el que conocerás las voces de las chicas y chicos de la Generación eureka sobre este tema:

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  • Te recomendamos una serie según tus gustos

    Te recomendamos una serie según tus gustos

    Hay una frase que decimos mucho y es que en eureka, Tu Canal encuentras contenido para todos los gustos, y hoy venimos a demostrar por qué lo afirmamos, pues es en serio que aquí siempre va a haber algo por recomendarte, así que vamos a ver con qué haces match.

    Para los que aman recorrer la ciudad: Distrito Eureka

    Alejo e Isa son como esos anfitriones que siempre te tienen plan para todo. Ellos van por Bogotá de sur a norte y oriente a occidente buscando esos lugares que quizá no conocías y donde se puede parchar y pasarla una nota. Desde el Planetario hasta un Cabildo Muisca en Suba, así de diversos e interesantes son los planes que ellos dos recomiendan.

    Lo mejor es que en cada capítulo también vas a conocer parches de chicos, como por ejemplo, quienes hacen parte de SIMONU, un grupo que hace simulaciones de participación y debates organizados por la ONU; o el Club Liebres, donde niñas y niños son los guías de una caminata por el Páramo de Sumapaz.

    👉 Lee también: Club Liebres: un parche que te lleva a conocer el Páramo de Sumapaz

    Para los que les gusta desafiarse: Chema te lo cuenta

    Chema va por la vida desbloqueando nuevas habilidades como ser niñero, bailarín, jugador de fútbol americano, rapero, gamer y hasta nadador olímpico, y lo mejor es que en cada capítulo nos da ideas para que nosotros también podamos hacerlo. Pero no solo eso, en cada Chema te lo cuenta vamos a distintos puntos de la ciudad, lo que nos permite descubrir la infinidad de planes que encontramos en la capital.

    Además, Chema es experto en salir con una que otra ocurrencia que nos hará reír en cualquier momento, y cada vez va arriesgándose a hacer más cosas que lo retan más y más. ¿Qué te gustaría ver hacer a Chema?

    Para quienes les gustan los animales y la naturaleza: Lero, Lero, Animalero y Ciudad Animal (2×1)

    Bogotá no solo es nuestra casa, es la casa de cientos de especies que viven en humedales, páramos, bosques y hasta en nuestros barrios. En Lero, Lero, Animalero y Ciudad Animal vamos a conocer más de esos animales, como la mirla patinaranja, los murciélagos, el zorro perruno, los cucarrones de mayo, soches, el oso de anteojos o la culebra sabanera.

    Cada una de estas series cuenta con presentadores muy buenos; por un lado, Gael y Facu, unos hermanos que son la dupla perfecta; y Daniela y Juliana, dos hermanas que son la combinación ideal para una serie como Ciudad Animal. ¿Listo para conocer las especies rolitas?

    👉 Lee también: Diferenciar secretos de sorpresas: herramienta clave de protección

    Para quienes les gusta hacerse preguntas: Un río de preguntas

    Sabemos que hay temas que son más complejos que otros, que nos pueden generar más cuestionamientos y que a veces no sabemos cómo abordar en casa… Por eso, en eureka, Tu Canal nos le medimos a hacer una serie para hablar de prevención de la violencia sexual en chicas y chicos, pero no solo eso, a derribar mitos sobre comportamientos que creemos normales, pero que ponen en riesgo la seguridad de ellas y ellos, eso es Un río de preguntas en donde Vale, Leo y su perro Río, vivirán situaciones que seguro nos harán ser más cuidadosos, respetuosos y a escuchar más a las niñas, niños y adolescentes, evitando que pasen por situaciones que no sean en pro de su bienestar.

    Para los que les gusta ver historias: eureka en acción

    Levanten la mano los que les gusta la ficción con algo de realidad, justo eso es eureka en acción, en donde chicas y chicos de la Generación eureka hablan de temas que les interesan a través de historias creadas por ellas y ellos, en donde le ponen un toque de reflexión, risas y toda su creatividad para que desde el principio te enganches y quieras seguir viendo. Además, a través de cada capítulo hablamos de límites, amistad, compañerismo, etc.

    Para los que aman los podcast: De frente y con mente

    Si en este momento hay un formato que casi todos le tenemos un cariño especial son los podcasts, y este es uno muy especial, pues no solo puedes oírlo sino también ver lo que pasa en la mesa de conversación. En De frente y con mente vas a ver a algunas de las chicas y chicos de la Generación eureka dialogando con diversos invitados sobre diversidad corporal, arte, prevención de violencias, discursos de odio en redes sociales, salud mental y ecoansiedad. Lo mejor es que este es uno de los contenidos que se hicieron en co-creación con el grupo de consejeros del canal, con ellas y ellos seleccionamos los temas, las preguntas e invitados. Dato importante: el juego es uno de los hilos conductores del videocast y además tenemos una de las presentadoras más cool: Giselle Geney, nuestra productora de participación.

    Mira todos los capítulos de estas series en nuestro canal de YouTube, donde nos encuentras como @eurekatucanal. Síguenos en Facebook, Instagram y TikTok para descubrir más contenidos para niñas, niños y adolescentes.

  • Las niñas y los niños de Ciudad Animal protagonizan dos programas especiales

    Las niñas y los niños de Ciudad Animal protagonizan dos programas especiales

    En Bogotá pasan muchas cosas al mismo tiempo; mientras la gente va al colegio, al trabajo o se mueve por la ciudad, también hay zarigüeyas cruzando en silencio, copetones en los cables de los postes y ranas en los humedales.

    Esto fue lo que pudimos ver en Ciudad Animal, la serie donde niñas y niños nos comparten datos asombrosos sobre los animales que habitan en Bogotá, con quienes además sienten una conexión especial. Ellas y ellos nos cuentan dónde viven, qué comen, por qué aparece en ciertos lugares, y esto nos hace observar y a entender mejor que nuestra ciudad es el hogar de muchos seres vivos.

    🐸 Si eres fan de los animales también te puede interesar: esto es Ciudad Animal

    Además, Juliana y Daniela Prieto, gemelas y artistas, son las cómplices de todo el proceso, ellas acompañan a las niñas y niños a descubrir más sobre su animal favorito, pero también a convertir lo que descubren en algo propio: dibujan, pintan y construyen una historia.

    Cada episodio tiene la voz de quien lo protagoniza, con su forma de contar, sus ideas y su manera de ver la ciudad. Pero ahora, llega algo nuevo en donde las chicas y chicos se encontrarán y pasará algo muy especial.

    Dos especiales de Ciudad Animal para compartir en familia

    Además de los episodios, Ciudad Animal tiene dos especiales de 50 minutos donde todo se junta. Ocho niñas y niños participantes se encuentran por primera vez en cada uno de los especiales, ven los capítulos en los que aparecen y reaccionan a todo lo que hicieron.

    Se reconocen en pantalla, comentan cómo fue crear sus animales con Juliana y Daniela, se ríen de ciertos momentos y también se sorprenden al ver cómo quedaron las animaciones. También descubren las historias de otros niños y niñas de la ciudad, comparan experiencias y comparten lo que cada uno vivió en su proceso.

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    En estos especiales hablan de lo que aprendieron, de los animales que eligieron y de lo que significa convivir con ellos en la ciudad. Aparecen puntos de vista distintos, recuerdos del rodaje y ese momento curioso de verse desde afuera.

    Todo estará disponible a través de YouTube, listo para ver en familia y, de paso, empezar a mirar alrededor con más atención, porque Ciudad Animal nos recordó que Bogotá está llena de vida por cada rincón.

    Mira aquí el primer especial 👇

    Y haciendo clic aquí encontrarás el segundo especial 👇

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  • La historia de María Elena Walsh para niñas y niños

    La historia de María Elena Walsh para niñas y niños

    María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, la provincia de Buenos Aires, era la hija menor de una familia donde se mezclaban distintas tradiciones, pues su papá tenía raíces inglesas e irlandesas y trabajaba como ferroviario, además de tocar el piano, y su mamá era argentina, hija de andaluces. En su casa siempre hubo canciones, cuentos y una gran curiosidad por aprender.

    Desde muy pequeña, María Elena creció rodeada de palabras, le gustaba escuchar historias, leer libros y observar el mundo con atención. Su infancia estuvo llena de cosas que amaba; jugaba, exploraba y también pensaba mucho. Esa combinación de imaginación y mirada atenta fue muy importante para todo lo que haría después.

    Cuando era adolescente, decidió estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires. Allí descubrió que lo que más le gustaba era escribir, y eso sí que quedó claro cuando tenía 15 años y publicó su primer poema en la revista El Hogar.
    A los 18 años publicó su primer libro, Otoño imperdonable. Este libro llamó mucho la atención porque estaba escrito con una gran madurez, fue leído y elogiado por escritores muy importantes como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez. Gracias a ese reconocimiento, Jiménez la invitó a viajar a Estados Unidos para seguir aprendiendo y desarrollando su escritura.

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    Ese viaje fue una experiencia muy importante en su vida, pues le permitió conocer otros lugares, otras formas de pensar y nuevas ideas sobre la literatura. Sin embargo, al volver, María Elena sintió que quería buscar su propio camino, sin quedar encerrada en un grupo o en una sola forma de escribir.

    Viajes, canciones y un gusto especial de crear para las infancias

    Después de esa etapa, María Elena Walsh decidió explorar otros caminos; viajó a Europa y se instaló un tiempo en París, una ciudad llena de artistas, música y creatividad. Allí conoció a Leda Valladares, con quien formó un dúo llamado Leda y María, juntas cantaban canciones del folklore argentino en distintos escenarios y lograron mucho reconocimiento.

    Esa experiencia la acercó al mundo de la música y gracias a eso María Elena descubrió que las palabras también podían cantarse, jugarse y compartirse de otra manera. En esos años también pasó algo muy importante, pues comenzaron a aparecer sus primeras ideas para escribir canciones y textos destinados a niñas y niños.

    Fue cuando regresó a Argentina, allí empezó a crear un universo completamente nuevo dentro de la literatura infantil, publicó libros y canciones que pronto se volvieron muy populares, como El reino del revés, Tutú Marambá y Dailan Kifki. También creó canciones que todavía hoy se cantan, como Manuelita la tortuga, La vaca estudiosa, El twist del Mono Liso y Canción de tomar el té.


    Lo que hacía especial su obra era su manera de jugar con el lenguaje, pues en sus historias, las cosas podían suceder al revés, los animales podían hablar y las situaciones eran sorprendentes y en medio deese “disparate”, como ella lo llamaba, ayudaba a pensar de otra manera, e invitaba a niñas y niños a imaginar, a hacerse preguntas y a mirar el mundo con curiosidad.

    Además, María Elena Walsh se interesó mucho por la educación: trabajó junto a especialistas como Eva Giberti, Florencio Escardó y Arnaldo Rascovsky para reflexionar sobre la infancia; participó en encuentros donde explicó que la poesía, la música y el juego son muy importantes para el crecimiento, porque ayudan a desarrollar la imaginación y el pensamiento.

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    María Elena Walsh, una voz libre que también hablaba para personas adultas

    Aunque muchas personas la conocen por sus obras infantiles, María Elena Walsh también escribió para personas adultas. En sus canciones y textos habló sobre la libertad, la justicia y la importancia de pensar con independencia. Durante momentos difíciles en la historia de Argentina, sus palabras se transformaron en una forma de expresar ideas y sentimientos que muchas personas compartían.

    Sus canciones fueron interpretadas por grandes artistas como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat, lo que ayudó a que su obra llegara a muchísima gente. Para María Elena, la canción era otra forma de literatura, donde cada palabra tenía que estar bien pensada.
    También fue una mujer que defendió sus ideas con claridad, leyó a autoras como Virginia Woolf y Doris Lessing, que reflexionaban sobre el lugar de las mujeres en la sociedad e inspirada en esas lecturas escribió artículos y opiniones donde hablaba sobre la importancia de la igualdad, la libertad y la independencia.

    María Elena Walsh murió el 10 de enero de 2011, a los 80 años. Su legado sigue muy presente a través de sus libros y canciones continúan acompañando a niñas y niños, pero también a personas adultas que encuentran en sus palabras un refugio. Armadura, su obra cada día nos demuestra que jugar con las palabras es algo increíble, que la imaginación puede abrir puertas y que hacer preguntas es una manera de entender mejor el mundo.

    En eureka siempre estamos buscando escritores que inspiren, y uno de los que pudimos entrevistar en Generación eureka pregunta fue a Lizardo Carvajal, quien como María Elena Walsh también crea libros para niñas y niños. Conócelo aquí.

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  • Historia de Isabel Allende para niñas y niños

    Historia de Isabel Allende para niñas y niños

    Si alguien te dijera que una escritora famosa empezó su carrera en medio del exilio, lejos de su país y con una simple carta, probablemente pensarías que es parte de una novela. Pero así comenzó la historia de Isabel Allende.

    Nació el 2 de agosto de 1942 en Lima, Perú, aunque su identidad siempre ha estado muy ligada a Chile. Su familia tenía relación con la política: era sobrina de Salvador Allende, quien gobernó Chile hasta 1973, cuando todo cambió. Pero antes de ese momento, su vida ya era muy distinta a la de la mayoría de los niños.

    Desde pequeña, Isabel creció viajando de un país a otro debido al trabajo diplomático de su padrastro. Vivió en Chile, Bolivia, Líbano y otros lugares, y estudió en colegios internacionales, muchos de ellos de estilo estadounidense. Esa infancia en constante movimiento la marcó profundamente: aprendió a adaptarse, a observar y a escuchar. Mientras otras niñas y niños crecían en un solo lugar, ella conocía culturas distintas, idiomas y formas de ver el mundo. Todo eso, años después, aparecería en sus libros.

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    Cuando volvió a instalarse en Chile siendo joven, comenzó a trabajar. No empezó como novelista, sino como periodista. Escribía en revistas dirigidas a mujeres, colaboraba en publicaciones infantiles e incluso participaba en televisión. Tenía un estilo cercano, con humor y muy atento a las historias de las personas, especialmente de las mujeres. También trabajó en la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, lo que le permitió viajar por Europa y seguir ampliando su mirada del mundo.

    En esos años también formó una familia. Se casó con Miguel Frías y tuvo dos hijos: Paula y Nicolás. Su vida parecía estable, entre el trabajo, la escritura periodística y su familia. Pero la historia volvió a interrumpirlo todo.

    El golpe de Estado y el inicio de una nueva vida para Isabel Allende

    En 1973 ocurrió el Golpe de Estado en Chile, liderado por Augusto Pinochet. Fue un momento muy duro: su tío murió y comenzó una dictadura que transformó el país. Para Isabel significó tener que abandonar Chile. Se exilió en Venezuela junto a su familia, dejando atrás su hogar y gran parte de su vida.

    En Venezuela empezó de nuevo. Trabajó como periodista en el diario El Nacional y continuó escribiendo, pero algo estaba cambiando. Un día, al saber que su abuelo estaba muy enfermo, comenzó a escribirle una carta y esa carta fue creciendo, llenándose de recuerdos familiares, de personajes, de historias, hasta convertirse en su primera novela: La casa de los espíritus.

    El éxito fue inmediato y enorme, pues la novela que mezcla historia familiar, memoria y elementos mágicos, se convirtió en un fenómeno internacional. Fue traducida a muchos idiomas e incluso llevada al cine y al teatro. A partir de ese momento, Isabel entendió que su camino estaba en la literatura.

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    Desde entonces, no dejó de escribir obras como: De amor y sombra, Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, La isla bajo el mar o Inés del alma mía muestran cómo combina la historia de América Latina con relatos llenos de emoción, personajes inolvidables y, muchas veces, mujeres fuertes que enfrentan situaciones difíciles.

    Sus libros hablan de exilio, memoria, amor, injusticias y esperanza. Aunque trata temas profundos, su forma de escribir es clara y cercana, como si estuviera conversando con quien lee. Con el tiempo también exploró otros géneros, como el policial en El juego de Ripper o historias más íntimas como El amante japonés. Además, escribió cuentos infantiles, obras de teatro e incluso historias de aventuras para jóvenes, como la trilogía iniciada con La ciudad de las bestias, donde mezcla viajes, naturaleza y misterio, mostrando que su imaginación no tiene límites.

    El dolor, la memoria y la escritura como refugio

    Uno de los momentos más difíciles de su vida llegó años después, cuando su hija enfermó gravemente. Paula cayó en coma y permaneció así durante meses. Isabel se quedó a su lado todo ese tiempo, hablándole, recordando su vida juntas, intentando mantener un vínculo incluso en el silencio.

    En medio de esa situación tan dura, comenzó a escribirle, pues quería contarle su historia, sus raíces, su familia, como si las palabras pudieran acompañarla. De ese proceso nació Paula, una de sus obras más personales.

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    Este libro es distinto a sus novelas, no hay ficción, es su vida contada con total sinceridad. Isabel recorre su infancia, sus viajes, su familia, su matrimonio, el exilio tras la dictadura y su camino como escritora, mientras narra al mismo tiempo la enfermedad de su hija. La escritura se convierte en una forma de resistir, de no olvidar, de sostenerse en medio del dolor.

    Cuando Paula muere, el libro se transforma en una despedida, pero también en un homenaje lleno de amor. No es solo una historia triste, es también una reflexión sobre la memoria, el vínculo entre madre e hija y la fuerza que puede tener la escritura en los momentos más difíciles.

    Más adelante escribió La suma de los días, donde cuenta cómo reconstruye su vida después de esa pérdida, cómo vuelve poco a poco a encontrar alegría y cómo sigue adelante sin olvidar.

    Con el paso del tiempo, Isabel Allende se ha convertido en una de las escritoras más leídas en español. Sus libros han sido traducidos a decenas de idiomas y han vendido millones de ejemplares en todo el mundo. En 2010 recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile, uno de los reconocimientos más importantes de su país.

    Después de vivir en Venezuela, se trasladó a Estados Unidos, donde reside actualmente. Aunque vive lejos de Chile, ese país sigue presente en casi todas sus historias, como si lo llevara siempre consigo.

    Hoy continúa escribiendo con una disciplina muy especial: comienza cada libro el 8 de enero, como un ritual que marca el inicio de una nueva historia. Su vida demuestra que incluso los momentos más difíciles pueden transformarse en algo poderoso. Porque al final, eso es lo que hace Isabel Allende: tomar la memoria, el dolor, el amor y la historia, y convertirlos en relatos que llegan a personas de todo el mundo.

    Isabel Allende, sin duda, inspira a muchas chicas a hacer lo que les apasiona. ¿Quieres conocer a otras mujeres que han dejado historia? No te pierdas No me etiquetes. Descubre otros contenidos como este en nuestras redes sociales, nos encuestas en Facebook, Instagram, YouTube y TikTok como @eurekaTuCanal

  • Las guerras y los conflictos: un tema que a muchas niñas y niños les genera preguntas

    Las guerras y los conflictos: un tema que a muchas niñas y niños les genera preguntas

    Encender el televisor, escuchar la radio o simplemente abrir las redes sociales puede significar encontrarse con noticias sobre guerras, ataques o crisis humanitarias en distintos lugares del mundo. Situaciones como las que ocurren en Gaza, Ucrania, Sudán o Irán aparecen con frecuencia en los titulares, y muchas veces se mezclan con hechos de violencia que también ocurren más cerca de casa, como los relacionados con el conflicto armado en Colombia.

    En medio de este flujo constante de información, no es extraño que niñas y niños escuchen conversaciones, vean imágenes o hagan preguntas sobre lo que está pasando.

    Y es que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, desde 2012 el mundo atraviesa una “nueva era de conflicto y violencia”, en donde están ocurriendo diversos enfrentamientos que afectan a muchos países, culturas y por supuesto, a miles de personas. El proyecto Uppsala Conflict Data Program (UCDP) registró en 2024 un total de 61 conflictos en los que participó al menos un Estado, la cifra más alta desde 1946.

    En la misma línea, en 2025 el Global Peace Index señaló que desde 2014 la paz mundial ha disminuido cada año y que los riesgos globales se encuentran en su punto más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Anotaron que sólo en 2024 hubo 59 conflictos estatales activos y más de 152.000 muertes por enfrentamientos armados, mientras que el desplazamiento forzado alcanzó cifras récord: 123,2 millones de personas a finales de 2024 y más de 122 millones para abril de 2025.

    Gran parte de estas crisis se concentran en África, Oriente Medio y partes de Asia, donde las tensiones políticas internas, las disputas por recursos y otros factores siguen alimentando la violencia. Y es que si bien, en Colombia llevamos más de 50 años en medio de un conflicto armado interno, las situaciones actuales, sumado al acceso a redes, han hecho que sea mucho más fácil encontrarse con información sensible que puede estar llegando de manera directa a chicas y chicos. En este escenario, cada vez más familias se enfrentan a una pregunta necesaria: ¿cómo hablar de guerras y conflictos con niñas y niños cuando esas noticias llegan a la vida cotidiana?

    El punto de partida para hablar de guerras y conflictos con niñas y niños

    *** Antes de empezar, es importante hacer una aclaración: no todos los niños y niñas viven los conflictos de la misma manera. Mientras algunos crecen en territorios donde la violencia está presente, otros se enteran de estas realidades principalmente a través de las noticias, redes sociales o conversaciones. Por eso, este artículo pretende ser una guía general pensada especialmente para familias que viven en ciudades como Bogotá, en donde muchas veces el contacto con las guerras o los conflictos no se dan de manera directa.

    Uno de los primeros retos que debemos reconocer es que las niñas y niños hoy están mucho más expuestos a información de todo tipo. Las pantallas, los algoritmos y la velocidad con la que circulan los contenidos hacen que muchas veces se encuentren con imágenes o relatos sobre violencia sin que nadie los prepare para ello.

    Como explica Valentina Palomino, internacionalista de la Universidad del Rosario y magister en Conflicto, memoria y paz: “la responsabilidad va por dos lados. El primero tiene que ver con los medios, pues estos deben ser conscientes de que niñas y niños están consumiéndolos, y por otro lado, está la tarea de mamás, papás y cuidadores, pues ellas y ellos deben conocer y controlar qué tipo de contenido están viendo las chicas y chicos”.

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    Por su parte, Claudia Tovar Guerra, psicóloga, especialista en Resolución de Conflictos, magistra en Estudios Políticos, doctora en Ciencias Sociales y Humanas y profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, propone que estas conversaciones deben tener un punto de partida que en ocasiones es una pregunta de las chicas y chicos; un contenido que vieron juntos y que trajo muchas dudas o incluso una tarea del colegio que puso el tema sobre la mesa, entre otros. “Si veo que el chico quedó impactado, quedó desconcertado o tiene preguntas al respecto de algo que acaba de ver, ahí se abre la conversación. Lo primero que tenemos que hacer es preguntarle en dónde lo vio, qué fue lo que vio y qué le preocupa o le hizo sentir eso que escuchó o vio, para entrar a dialogar y tratar de resolver lo que le inquieta”.

    Ambas profesionales resaltan el rol de las mamás, papás y cuidadores como personas curiosas por conocer de manera respetuosa lo que consumen sus hijas e hijos, pues esto es además una puerta para identificar si hay banderas rojas, como por ejemplo, que estén viendo cosas muy explícitas. Sobre esto, Valentina añadió que «las niñas y niños no necesitan que se les oculte el mundo, necesitan poder estar acompañados y tener herramientas para entender el mundo. Esto además es una forma de ayudarlos a comprender situaciones para que a su vez les sirva de herramienta para gestionar su día a día. Si como mamás y papás tomamos esta situación gigante y la decantamos en cosas más cotidianas va a ser más sencillo”.

    Asimismo, otra acción necesaria es activar controles parentales en redes sociales, y aunque, Tovar señala la importancia de restringir el acceso a pantallas en edades tempranas, también resalta que en ocasiones el contacto es inevitable, por eso además de las prevenciones que podemos tomar a través de las configuraciones en redes, también aconseja “sentarse a hablar los adolescentes sobre cómo ellos van autorregular esa exposición y cómo van a tomar las decisiones respecto a cómo informarse sobre aquello que les interesa”.

    Además, propone que “una estrategia puede ser que en familia se acuerden espacios específicos para ver las noticias o para enterarse sobre algo que está sucediendo. De manera que el adulto esté con la chica o chico y posteriormente lo pueden comentar, ya que es muy importante procesar lo que se vio”. Adicionalmente, resalta que “las imágenes sensacionalistas y crueles no las necesitamos ni para entender el conflicto ni para ser empáticos”.

    De hecho, siguiendo este punto, otro de los aspectos relevantes es saber contar sobre la diferencia entre conflicto y violencia, ya que si bien el conflicto es normal en la vida; por opiniones, gustos, posturas o creencias diferentes, la violencia es la forma dañina que existe para resolver estos conflictos.

    De hecho, lo que vemos sobre los conflictos son justamente formas violentas de resolverlos, y poner límites en lo que vemos en también una forma de prevenir la sobreexposición, que siguiendo lo dicho por Tovar, puede generar un efecto de insensibilización o trauma, este último puede generar síntomas como ansiedad, hipervigilancia, trastornos del sueño, tener pesadillas, despertarse asustado e sobresaltado, etc; pero también puede provocar el acostumbramiento y llegar a la insensibilización por exposición permanente y constante; “insensibilizar tiene muchos riesgos en la conducta de las niñas y niños desde el punto de vista del modelamiento o de la imitación, pues puede llegar a buscar agredir a otros, por ejemplo”, explica Tovar.

    Sobre la prevención de esta insensibilización Valentina Palomino aconseja que “para hablar de un conflicto se debe partir de lo básico: el ser humano como un ser con dignidad, por encima de las diferencias que se pueden llegar a tener, y partir de que lo más importante va a ser la defensa de la vida. Esto teniendo como base que en toda guerra hay seres humanos que les duele, que viven, que mueren, que tienen que huir, etc, lo que les enseña a tener un criterio construido por ellas y ellos mismos”.

    Efecto espejo: la necesidad de evaluar lo que estamos haciendo como adultos

    Este no solo es un tema que nos invita a analizar lo que las chicas y chicos están viendo en medios y redes sociales sobre las situaciones de conflicto, sino también a revisar las maneras en las que nosotros estamos informándonos sobre lo que ocurre en el mundo y cómo reaccionamos a ello, esto es relevante pues las chicas y chicos van a tener afectaciones más o menos proporcionales a lo que ven en los adultos.

    Las niñas y niños son como esponjitas y nosotros somos sus modelos. Entonces, ellos están absolutamente pendientes de nuestras frases, de nuestras reacciones, de nuestras maneras de ver las cosas y generalmente las asimilan, las asumen. Están pendientes de nosotros porque ellos están creciendo, están entrando al mundo social y necesitan de esos modelos. No podemos decir un montón de cosas desde la emocionalidad, desde la rabia delante de ellos y creer que no va a haber consecuencias, pues las chicas y chicos captan eso, a veces lo vuelven a decir en otro escenario o asimilan esas frases como verdad y generan sentimientos frente a eso”, puntualiza Tovar.

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    Adicionalmente, cuidar lo que vemos no solo es una forma de ser responsables con las maneras en las que nos informamos, es también procurar nuestro cuidado emocional ante situaciones que inevitablemente pueden cargarnos.

    “Así como en el avión a ti te dicen que si llega a ocurrir algo debes ponerte la máscara de oxígeno primero y luego ponerla de tu hijo, así debemos entender esto, pues no puedo iniciar un diálogo cuidadoso con las infancias si yo misma me sobreexpongo y me lleno de ira o de rabia”, explica Tovar.

    Por otro lado, Claudia Tovar señala que bajo la necesidad de cuidarnos y cuidar a las demás personas, también debemos reconocer a las niñas y niños que participan o son activistas en temas relacionados con la construcción de paz, pues “muchas veces reciben comentarios de odio, de rechazo, los insultan de manera despiadada y cruel. Es vital respetar a las chicas y chicos que están participando constructivamente, que denuncian lo que le pasa a la niñez, a quienes buscan políticas públicas que favorezcan a las infancias. Son niñas y niños apoyando lo que ocurre, lo último que podemos hacer es atacarlos”.

    ¿Cómo hablar sobre la guerra cuando muchas niñas y niños han sido víctimas?

    Según Save the Children más de 20.000 niños y niñas fueron asesinados en Gaza desde octubre de 2023 a septiembre de 2025. Recientemente en Irán hubo un bombardeo a una escuela, donde murieron 168 personas, la mayoría de estas eran niñas. Mientras que en nuestro país la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas informó que entre enero y agosto de 2025, aproximadamente 11 mil menores de 18 años han sido víctimas de hechos como desplazamiento forzado masivo, confinamientos, restricciones a la movilidad, amenazas, extorsión, reclutamiento y uso de artefactos explosivos. Ante esto, no podemos pasar de largo el hecho que una de las poblaciones más afectadas en contextos de guerra y conflicto son las niñas y niños.

    Ante esto Tovar explica que “lo primero es entender que ellas y ellos se van a identificar cuando ven niños y niñas sufriendo, pueden llegar a imaginar que ellos también pueden vivir eso y eso implica sentimientos más profundos e intensos. Pero la solución no es ocultarles lo que pasa en el mundo. Primero porque no es posible, pero sobre todo porque si a ellas y ellos esto los toca hay que hablarlo, decirles que estos niños están siendo afectados por una situación en la que no deberían serlo, que ellas y ellos no son responsable ni tienen culpa de lo que les está sucediendo, que merecen ser cuidados y protegidos y que hay personas hoy en día que están luchando para protegerlos”.

    Pero no solo esto, sin desconocer la gravedad de lo que ocurre, es muy importante hacer un llamado a la esperanza. Sobre esto Valentina Palomino enfatiza que podemos “hablarles de los trabajadores humanitarios, de los diplomáticos intentando negociar para desescalar los conflictos. Es decir, que sepan que hay gente buena que está tratando de ayudar a que esto se pueda resolver”.

    Y si las chicas y chicos quieren hacer algo, ¿cómo pueden actuar?

    Hay muchas chicas y chicos que no solamente quieren aclarar preguntas sino también hacer algo frente a lo que está sucediendo. Claudia Tovar da estas recomendaciones:

    • Si está en nuestras posibilidades, podemos involucrar a las chicas y chicos en jornadas humanitarias, como donaciones, escribir cartas o movilizar acciones de ayuda.
    • No dejarlos solos, ir con ellas y ellos, por ejemplo, al supermercado, hacerle saber cuáles son los alimentos que se pueden donar en este tipo de jornadas y después ir con el niño a entregar la ayuda en el centro acopio.
    • Enseñarles a donar cosas que ellas y ellos quizá ya no usan y que pueden ser de gran ayuda en este tipo de contextos.

    Sobre lo anterior, Claudia Tovar precisa que “debemos tener muy presente que no es lo mismo la empatía que la sobre identificación. Tú construyes empatía, permites que el niño se entristezca, se preocupe y se solidarice con el otro, pero esto no tiene que traumatizarlo y para que esto no ocurra el acompañamiento de mamás, papás y cuidadores en este tipo de acciones es indispensable”.

    ¿Qué herramientas podemos usar para dialogar sobre guerras y conflictos con niñas y niños?

    “En ocasiones las mamás y papás sienten miedo de hablar con las chicas y chicos de estos temas, pero es importante saber que con ellas y ellos se puede hablar, lo importante es cómo se les habla y qué herramientas usamos para poder ser cuidadosos. (…) Debemos ser intencionales con las formas que tenemos para dialogar, para no infantilizar, ni ignorar, sino que ellas y ellos sientan que lo que se preguntan es importante”, cuenta Valentina.

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    A propósito de esto, las dos profesionales nos contaron sobre algunas maneras en las que podemos abordar el tema:

    • Usar mapas y explorarlos. Por ejemplo, en Google Maps ir a lugares que no conocemos, que pongan el dedo en algún lado, y jugar, y que ese sea el paso para hablar de contextos culturales, sociales, etc, de otras zonas del país, o del mundo, buscando siempre motivar la curiosidad y el respeto.
    • En la adolescencia se podrían leer testimonios de niños o de personas que vivieron situaciones de guerra, como por ejemplo ‘El diario de Ana Frank’.
    • También se han desarrollado, especialmente para niñas y niños que viven más de cerca los contextos de conflicto armado, algunos cuentos que son creados por psicólogos, acompañantes humanitarios, donde son las chicas y chicos quienes explican las situaciones de desplazamiento forzado a través de un cuento, No son historias completamente reales, pero son basadas en las experiencias de de la guerra.
    • Revisar lo que los mismos niños y niñas han producido a partir de sus procesos de reparación, hay materiales que tienen muchas ONGs que han hecho con niños a través de dibujos donde van narrando sus vivencias.
    • Para casos en donde las chicas y chicos vivan en contextos de conflicto, es aconsejable buscar material en donde puedan expresar sus miedos y que les ayude a construir herramientas de defensa, como, por ejemplo, reconocer rutas seguras: ¿cómo tienes que reaccionar?, ¿a dónde tienes que ir?, ¿con quién tienes que encontrarte?, ¿en dónde? Códigos de comunicación que les permita a ellos saber qué hacer ante una emergencia.

    Aquí algunos materiales que pueden servir de referencia:

    Por último, este artículo busca ser un recordatorio a no subestimar la preocupación de las chicas y chicos; es importante validar lo que sienten, escucharles, saber qué opinan de lo que sucede en el mundo, entender sus miradas y posiciones frente a lo que ocurre, y acompañarlos en estos momentos en donde las noticias relacionadas con conflictos son tan frecuentes.

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